Riego
Un sistema que riega solo a la hora correcta, y solo con el agua que el jardín de verdad necesita.
Vaso y equipo
Construir una alberca es rápido; integrarla bien al jardín, no tanto. La diferencia no está en el vaso, sino en cómo se integra al jardín: altura, borde, transición al pasto, lugar para el equipo y la cubierta.
Construimos el vaso y todo lo que lo rodea, para que al final quede un jardín con alberca y no una alberca con un resto de jardín.

La alberca clásica, bien integrada al jardín, con un equipo que ni se ve ni se oye.
De concreto con azulejo o prefabricado. Le decimos con franqueza cuándo vale la pena pagar más y cuándo no.
El borde de piedra al mismo nivel que el pasto, sin escalón y sin arista. Ese es el detalle que hace que una alberca se vea de alto nivel.
Filtro, bomba, clorador salino y control en un registro propio, ventilado y a salvo del salitre. Tan silencioso que uno puede sentarse al lado.
Cubierta enrollable o persiana oculta. Frena la evaporación, detiene hojas y arena en temporada de nortes y es la parte más eficaz de la seguridad.
Chukum, el aplanado tradicional de Yucatán, o azulejo. El chukum le da al agua un tono verde claro y se siente fresco bajo los pies.
Deck de madera, zona para asolearse, celosías e iluminación, diseñados junto con el vaso y no un año después.
Una alberca en el jardín tiene reglas: distancias a los linderos, protección contra caídas y, en algunos lugares, un permiso. Frente al mar se suman la zona federal marítimo terrestre y la pregunta de a dónde va el agua al vaciarla. Lo aclaramos antes de excavar.
Si duda entre alberca y alberca natural, revisamos ambas opciones. La diferencia está menos en el precio que en el mantenimiento y en cómo quiere que se vea el jardín.
Sol, viento, vista, distancias y acceso definen el lugar.
Revisamos qué está permitido y preparamos los documentos.
Excavación, vaso, registro del equipo, tuberías, borde y piso.
Llenado, ajuste y explicación. Después usted sabe cómo funciona todo.
Depende sobre todo del tamaño, del acabado y del equipo. Después de ver el terreno le damos una cotización con partidas fijas.
Desde la excavación hasta el primer chapuzón, alrededor de ocho a doce semanas, si ya está el permiso.
Depende del municipio. Cerca de la playa y en zonas protegidas casi siempre hace falta. Lo revisamos para su terreno.
Un sistema que riega solo a la hora correcta, y solo con el agua que el jardín de verdad necesita.
Duna, andadores, acceso a la playa y muelles: los trabajos que distinguen un terreno frente al mar de cualquier otro jardín.
Todo lo que convierte el jardín en un lugar donde uno se queda por la noche: muebles, sombrillas, cocina exterior, fuego y luz.
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