Alberca
La alberca clásica, bien integrada al jardín, con un equipo que ni se ve ni se oye.
Nadar sin químicos
Un estanque para nadar se limpia solo. Plantas y microorganismos en una zona propia le quitan al agua los nutrientes de los que viven las algas. Para eso no hace falta cloro.
La alberca natural es la hermana más clara y más técnica: un filtro biológico se encarga de la limpieza, el vaso queda libre de plantas y, con borde de roca caliza, se ve como un pequeño cenote.

Nadar en su propio jardín, en agua limpiada de forma biológica y sin cloro. Desde el estanque con plantas hasta la alberca natural tipo cenote.
Con profundidad suficiente para nadar, borde firme de piedra o madera y una entrada agradable incluso descalzo.
La zona de plantas es la planta de tratamiento. Es poco profunda, soleada y por lo menos tan grande como la zona de nado.
Agua clara sin plantas en el vaso, con filtro biológico, bomba y desnatador en un registro propio.
Geomembrana o concreto, colocados y protegidos con cuidado. Aquí se decide si el agua se queda donde debe.
Bombas silenciosas, filtro y recirculación, calculados para que el agua no se eche a perder con el calor y el sistema funcione todo el año.
Una revisión al mes; poda de plantas y limpieza de filtros según la temporada. Si usted quiere, lo hacemos nosotros.
Para un estanque con unos 60 metros cuadrados de agua, calcule en total cerca de 120 metros cuadrados de espacio. Es la razón más común por la que un estanque termina siendo alberca natural: necesita mucho menos superficie.
Cerca del mar el agua del subsuelo está a poca profundidad y debajo de la tierra aparece pronto la laja. Revisamos las dos cosas antes de diseñar, porque deciden qué tan hondo se puede construir y si hace falta protección contra la flotación.
Espacio, sol, suelo y agua freática deciden entre estanque o alberca natural.
Se definen tamaño, zonas, equipo y entrada.
Excavación, impermeabilización, equipo, borde y plantas.
El agua necesita una temporada hasta que el equilibrio biológico se estabiliza.
Depende del tamaño, del borde y del equipo. Después de ver el terreno le damos una cotización con partidas fijas.
Los primeros meses puede enturbiarse hasta que se estabiliza. Después se mantiene clara si la zona de regeneración es lo bastante grande y recibe mantenimiento.
En agua que circula, con peces pequeños en la zona de plantas, las larvas de mosquito no prosperan. El agua estancada es la que hay que evitar.
La alberca clásica, bien integrada al jardín, con un equipo que ni se ve ni se oye.
Un sistema que riega solo a la hora correcta, y solo con el agua que el jardín de verdad necesita.
Duna, andadores, acceso a la playa y muelles: los trabajos que distinguen un terreno frente al mar de cualquier otro jardín.
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